No estamos solos

DSC_6794            Compramos libros, revistas, oímos comentarios, discrepamos y compartimos. Estamos gestando una pequeña criatura en nuestro interior, y buscamos información. Lo comentamos con pareja, familia y amigos. Tenemos las ideas claras, tenemos ilusión y ganas, tenemos un amplio abanico de posibilidades.

            Un precioso día tarde o temprano, llega el momento, y nuestro pequeño niño, se anima por fin a conocernos, animado por los mimos en la barriga, las promesas y las palabras bonitas. Y entonces nos damos cuenta de que no sabemos nada.

            La emoción que tenemos no encuentra palabras para ser descripta. Amamos a una personita que recién conocemos, de hecho la amamos antes de verla por primera vez (ríete tú de los que se enamoran por Internet jajaja)

            Somos presas de un secuestro hormonal, que nos hace llorar mas de lo que quisiéramos o comprendemos, tenemos mil miedos que jamás podríamos imaginar, un bebé que nos reclama sin pausa, para dormir, para comer, para ser abrigado, para ser amado… estamos agotadas, las visitas se suceden, algunas mas agradables que otras, y es ahí donde comienzan los consejos.

            Los consejos son como los c….s, todo el mundo tiene uno. Los hay en forma de madre o suegra que habla de su experiencia, de amiga sin hijos que no comprende nuestro cansancio, de amigo pesado del marido que no tiene idea de lo que dice… de la panadera, la vecina, el señor que se sienta a nuestro lado en el autobús, el pediatra, la enfermera, la cajera del super, y la dependienta de la tienda que nos vende el pantalón 2 tallas mas grandes que antes del embarazo (y digo 2 con mucha suerte).

            Claro que toda esta gente da opiniones completamente distintas, sin preguntarnos si queremos saberlas, sin preocuparse de si el tono es cruel o un poco sobrado.

            Allí estamos nosotras, desconcertadas cuando probamos calmar el llanto, con comida, con brazos, con baño, con masaje, con paseos (¿Qué le pasa a mi niño?) con todo lo que empollamos durante el embarazo, todas esas teorías no se adaptan a mi bebé, o por lo menos así lo vemos nosotras.

            Nuestra pareja se distancia, o se empeña en comprendernos pero no lo consigue del todo. No sabemos a quien llamar. No sabemos si queremos llamar a alguien. Nuestra pareja ofrece lo que puede, lo que sabe, ya no lo llaman los amigos para tomar una cerveza, y si lo hacen el se siente culpable de marchar y dejarnos solos.

            No nos engañemos, ellos tampoco tienen con quien hablar, y su preciosa mujer es una persona un tanto desconocida, que llora por todo, que esta agotada, que tiene un niño en brazos constantemente; ya no le hace mimos ni cumplidos, ni tienen momentos a solas… ahora ellos se van a trabajar, el permiso de paternidad es demasiado corto, se sienten un poco solos, mal dormidos y desbordados.

            Respiremos hondo. Esta es la realidad de muchas familias con la llegada de un bebé. No es fácil adaptarse a esta nueva situación. Hay parejas que los primeros meses tambalean, familias que se sienten solas, que se cuestionan si son los demás los que se alejan, o si son ellos los que van perdiendo la conexión.

            Ojana nació un poco de familias que se han encontrado en el mágico camino de ser padres. La verdad es que los primeros son meses complicados, donde la ironía de las matemáticas no hace ver que 1+1 son 3. (o 4, o 5, que la naturaleza a veces es caprichosa) Necesitamos tiempo para conocer y adaptarnos a esa pequeña parte de nosotros, y viceversa. En poco tiempo sabemos por el llanto de nuestro retoño que le pasa. Nos unimos mas a nuestra pareja, la casa cambia de color, de olores y hasta de decoración! Y cuando tenemos 1 minuto de paz pensamos en él… ya nunca, nunca, nunca más estaremos solos.

            Crecemos paso a paso con ellos. Nos enseñan cosas de nosotros mismos que no podíamos imaginar. Nos enamoramos otra vez de nuestro costi, cuando le vemos bañar, abrazar o acunar al pequeñajo… La vida es maravillosa, muy distinta, pero maravillosa…

            Cada vez que leamos el periódico pensaremos que puede ser nuestro hijo. Las películas de terror y los dramas ya no tendrán la misma emoción. Se nos clavará en el alma el llanto de un niño perdido en la playa, y cualquier gesto de maltrato nos dolerá como si fuera contra nosotros.

            Ojana desea ser una luz en el camino de quienes han elegido este complicado camino de la crianza con apego. Ya sabéis, estamos aquí para lo que necesitéis… y realmente merece la pena.

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7 pensamientos en “No estamos solos

  1. Mil gracias por estas sabias palabras Baby. No ha sido facil contener las lagrimas antes, pero ahora ha sido imposible, es tan dificil expresar todos esos sentimientos… tu lo has hecho realidad.
    Gracias Ojana por estar siempre ahí, a tod@s y cada un@ de vosotr@s, q habeis pasado a formar una parte muy importante de nuestra vida. Gracias

  2. Me he visto totalmente reflejada en tu escrito. Qué difícil, y qué bonito es tener una familia! Una se da cuenta de que no es la única con esos pensamientos…
    Gracias Ojana por existir!
    Bravo Merli!

  3. Ké bonito Baby… cómo nos entendemos… ké bonito y especial es escucharse a un@ mism@ y abrir sus sentimientos. Ké felices somos con nuestr@s duendecill@s… Ké maravilloso ke nos hayamos encontrado y ke compartamos todo ésto. Muchas gracias Baby!!!

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