Consejos para evitar cesáreas innecesarias

*Infórmate sobre todos los aspectos relativos al parto y el puerperio. Contrasta la información que recibes y consulta distintas fuentes.

*Confía en tu cuerpo y en tu capacidad para parir, las mujeres lo hacemos desde el comienzo de la humanidad. El parto nunca fue peligroso en sí mismo. Las mejoras en los índices de supervivencia materno-infantil se deben a la mejor alimentación y salud de las mujeres, mejores condiciones higiénicas y técnicas de prevención y control del embarazo y no a la medicalización del parto que vivimos hoy en día.

*Está demostrado que cuando los partos son atendidos por matronas hay menos intervenciones que cuando son atendidos por obstetras y ginecólogos, que están entrenados para “actuar” en lugar de acompañar y apoyar a la mujer. El parto es un proceso lento, no permitas que te metan prisa.

*No vayas al hospital demasiado pronto, de lo contrario ocuparás una cama y tanto tu familia como el equipo médico estarán esperando que termines cuanto antes. Eso causa ansiedad y puede favorecer las ganas de “hacer algo al respecto” (oxitocina, fórceps, cesáreas…). Es común que se induzca o estimule el parto con oxitocina por conveniencia.

*Revisa tus creencias y comprueba las de tu médico. Muchos piensan que el parto vaginal es desagradable y demasiado peligroso. Estas creencias se reflejan en el índice de cesáreas de cada médico.

*Inducción: el 70% de las inducciones en primíparas acaba en cesárea o fórceps. En los demás casos el riesgo aumenta en un 50%. Sólo cuando el personal es altamente cualificado el riesgo disminuye.

*Caminar y tener libertad de movimientos alivian el dolor y facilitan el descenso del feto. Si te dicen que “el bebé no baja” pide más tiempo o incorpórate. Esta es una causa común de que quieran hacerte una cesárea. Entre el expulsivo y la dilatación máxima pueden pasar muchas horas. El útero ha realizado un trabajo duro durante la dilatación y es normal que el parto se detenga para permitir la recuperación muscular. Descansa, tu bebé está bien. Otra razón que hace que el bebé “no baje” es la postura acostada que se obliga a mantener a la mujer ¿Cómo va a “bajar” si estamos acostadas durante horas y horas? Incorpórate, podrán monitorizarte de forma intermitente.

*El uso de oxitocina sintética es considerado por la OMS como una intervención mayor por los riesgos que conlleva y sólo debe usarse bajo una indicación específica. Estos riesgos son, entre otros: rotura uterina, mayor índice de cesáreas y fórceps, mayor dolor para la mujer y necesidad de analgésicos, sufrimiento fetal agudo, distocia… A pesar de ello, suele ponerse en el gotero de forma rutinaria (sin consultar a la mujer) para acelerar el parto. En un parto normal o de bajo riesgo no necesitas gotero de ninguna clase y no hay motivos para que te impidan tomar líquidos o comer.

*Es común que se proponga a la mujer la inducción por conveniencia. Esto sólo favorece al médico, que así reduce el tiempo en el que debe estar disponible para atenderte. No permitas que tu parto se induzca sin una indicación médica válida, pide varias opiniones antes de tomar una decisión. Cuando exista una indicación clara para la inducción con o sin el uso de oxitocina sintética (en realidad muy pocos partos han de ser inducidos con esta droga) pide que te expliquen los riesgos y las alternativas y la hoja de “consentimiento informado”. Deberías disponer de anestesia por si la necesitases, ya que la oxitocina sintética provoca contracciones más intensas y dolorosas que las contracciones naturales de tu cuerpo.

*Durante el expulsivo la posición en cuclillas aumenta de un modo natural el tamaño de la abertura vaginal y favorece la salida del bebé. El diámetro antero-posterior de la pelvis ósea aumenta medio centímetro o más.

*La epidural aumenta el índice de cesáreas y fórceps. Si te la ponen con 2 cm de dilatación el riesgo de cesárea es del 50%, con 3 cm del 33% y con 4 cm del 26%. La epidural debería ser una opción y no una necesidad impuesta por el ambiente hostil y deshumanizado de muchos hospitales, que crean tensión y miedo y dificultan la importante necesidad de la mujer de relajarse para facilitar el parto. Si te ves en la necesidad de pedirla y habías planeado no hacerlo no te culpes y no renuncies a decidir sobre cualquier otro aspecto de tu parto.

Fuente: proyecto doula

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