La familia vaca

                                                                                        

  Hace algunas semanas, como muchas personas tuve el disgusto de leer la famosa nota de la madre vaca que publicaba el diario el mundo.

                La leí con atención para hacer mi propia autocrítica, para saber cómo explicar a otras familias, que cantidad de mentiras y calumnias intentaban transmitir, con semejante estupidez.

                Como he dicho muchas veces, la parte científica de los beneficios, queda fuera de duda, y mucho se ha escrito sobre ello, gente mejor cualificada que yo para hablar del tema.

                Pero como madre, creo que una cosa que se puede transmitir sin lugar a dudas es la carga emocional. La realidad es que mi relación con la lactancia comenzó con tropiezos, pero pude sacarla adelante gracias a mi marido.

                Uno de los argumentos que se esgrimen contra la lactancia materna es el rol del padre. Intentan transmitirnos que si la madre alimenta al bebé no se hace al padre participe en su crianza. Y francamente me provoca muchísima risa.

                Desde que el niño nace, e incluso antes, nuestra vida cambia por completo. Nuestras horas de sueño se ven alteradas y adquirimos distintas tareas extras. El bebé debe ser bañado, cambiar los pañales numerosas veces al día, ser estimulado, acariciado, paseado; hay que llevarle al pediatra, a la enfermera, y poco a poco acompasar nuestra actividad diaria a él. Quien crea que si el padre no prepara un biberón, tampoco es parte de estas rutinas, simplemente se engaña a sí mismo.

                Porque los padres tienen las mismas obligaciones que las madres, todo varia en la organización de la familia, los horarios y el compromiso. A veces uno prepara la cena, otro friega los platos, uno pone lavadoras, el otro hace las camas… pues de la misma manera, mientras la madre que amamanta prepara la cena, el bebé comparte el baño con papi. Si mamá sale a hacer la compra, es papá quien duerme la siesta con el bebé… Quien no lo haga es porque no quiere hacerlo, y de eso no tiene la culpa la lactancia.

                Recuerdo los primeros tiempos de mis luchas con el sacaleches. Lo complejo que me resultaba regular la producción. Era mi marido quien aprovechando el reflejo de eyección sacaba leche de un pecho mientras mi hija mamaba del otro.

                Recuerdo las tardes de lluvia, sentados en el sofá viendo una peli, él en el respaldo, mi espalda apoyada contra su pecho y la niña mamando, quedándose dormida… disfrutando de una tarde en familia.

                Recuerdo cuando la pequeña tuvo infección urinaria con apenas 3 meses, y lloraba desconsoladamente, y se quedaba dormida a la teta. Esperando en la sala de espera del hospital para cogerle una muestra de orina, mi marido me dijo “que bueno es que tengas algo que la calma SIEMPRE”. En las palabras y los gestos de mi marido yo solo tuve complicidad, implicación y compañerismo.  Porque los 2 sabíamos que estábamos haciendo lo mejor para ella.

                Lo que todo padre y toda madre desean. Lo que nos une aun mas como pareja. El amor incondicional hacia esa pequeña personita que llena nuestros días.

                Por eso me indigna terriblemente que se intente engañar a las familias y a los futuros padres con discursos que nada tienen que ver con la realidad.

                Nosotros estamos deseando repetir esos momentos en breve con nuestro segundo hijo. Volver a compartir los momentos mágicos de la casa en calma, mirando a los ojos de nuestro niño mientras se sacia de alimento, de calor, de amor, de compañía.

                Compartir estos momentos con mi hija de 3 años, que cuando alguien le pregunta si le dará el biberón a su hermanito contesta “los bebes no toman bibi, toman teta!” 

                Supongo que en nuestro caso como el de muchas, somos “La familia Vaca”. Y orgullosos estamos de serlo.

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2 pensamientos en “La familia vaca

  1. nosotros tambien somos familia vaca, y encantados de serlo,
    y hoy con Guillermo malo y pasando 2 veces por urgencias todavia mas contentos de tener este consuelo y una teta siempre dispuesta para calmar y ayudarnos en los buenos y sobre todo en los malos momentos, gracias Teta

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