Yvonne Laborda en Ojana – Mayo 2017

Tenemos la gran alegría de informaros de que volvemos a contar con Yvonne Laborda para que imparta 3 talleres en Ojana, esta vez en la sede de Santander. Los talleres serán de 3 temáticas diferentes para poder abarcar las diferentes etapas por las que pasamos como madres y padres, desde que nuestros peques nacen hasta su adolescencia.
Hemos dividido los talleres en dos días, viernes 26 y sábado 27 de mayo, y os ofrecemos la posibilidad de apuntaros a uno, dos o a los tres talleres.
Taller 1: Viernes 18h-20h GESTIÓN EMOCIONAL: LLANTOS Y RABIETAS-La importancia de validar y nombrar sus emociones
Taller 2: Sábado 11h-13h: RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS-Empoderar a nuestros hijos, relaciones entre hermanos e iguales
Taller 3: Sábado 16h-18h: CRIANZA CONSCIENTE MÁS ALLÁ DE LA PRIMERA INFANCIA-Acompañar, validar y respetar sin controlar.
El precio para socios de Ojana y parejas es, por persona:
1 taller – 25€
2 talleres – 40€
3 talleres – 55€
El precio para no socios, por persona:
1 taller – 30€
2 talleres – 50€
3 talleres – 65€
Si estáis interesados, rellenad este formulario y os haremos llegar por correo electrónico la información para completar vuestra inscripción.
Como sabéis los bebés son siempre bienvenidos en nuestros espacios y si necesitáis traer a los niños, habilitaremos un espacio y una persona para estar con ellos, pero debido a que utilizaremos el gimnasio para los talleres, os pedimos en la medida en que os sea posible, que los niños mayores no os acompañen en esta ocasión.
Para cualquier duda, estamos a vuestra disposición en: asociacionojana@gmail.com

LabordaOjana

Este miércoles, 4 de diciembre

Os esperamos a todos para hablar sobre CELOS infantiles. ¿Existe el “síndrome de príncipe destronado”? ¿Qué edad es la ideal para el hermanito? ¿Podemos evitar los celos? ¿Por qué se producen? Si tienes dudas o alguna experiencia que quieras compartir, te esperamos.

Nos acompañarán un miércoles más “nuestras” estudiantes de magisterio favoritas, y estará disponible para el juego nuestro estupendo espacio, como siempre.

Miércoles 4 de diciembre a las 17:30

Os dejamos con un extracto del libro “Bésame mucho” de Carlos González, para abrir boca

Tu hijo es un buen hermano
Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: “Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para ti sólito. Pero te seguiré queriendo igual”. ¿No le parece que estaría “un poquito” celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

hermanos

Estivill no se retractó

No hace mucho tiempo hubo una revolución en los foros de crianza respetuosa porque en una entrevista realizada por el periódico El País el Dr. Estivill indicaba que su método estaba dirigido a niños de 3 años. Debido al revuelo que se montó, el doctor se puso en contacto con dicho periódico para indicar que era una errata y que él no se retractaba de nada, y que lo cambiaran, cosa que hicieron y ahora ya no puede leerse lo de los 3 años cuando se accede a la entrevista.

Nosotras nos hicimos eco en este post y debido a la cantidad de comentarios que recibimos a favor y en contra creemos necesario aclarar este punto.  Y os invitamos a leer este artículo donde lo explican muy bien

Dicho esto, queremos también dejar constancia de que en ningún momento en Ojana se ha tachado de malos padres a las personas que llevan a cabo el método Feber (o Estivill aquí en España) pero nosotras nunca recomendaremos llevarlo a cabo, no estamos de acuerdo con lo que se propone y recomendamos a todas las mamás y a todos los papás que estén buscando una forma para dormir más y mejor (lo cual comprendemos enteramente) que se informen bien y que intenten encontrar alternativas, que las hay

Para cualquier consulta estamos a vuestra disposición

Estivill (no) se retracta 

*Edito esta entrada para explicar que lo que pareció no fue y que se trató de una errata del periódico. El famoso doctor no se ha retractado nunca, por desgracia. (Podéis leer más al respecto en este mismo blog). Lo sentimos. 

El Dr. Eduard Estivill ha concedido una entrevista digital que tiene revolucionadas todas las páginas, blogs, foros…de crianza respetuosa, porque por fin el famoso doctor dice que su método NO puede ser aplicado en bebés…nosotras estamos contentas de que este señor haga algo decente por primera vez, aunque no podemos dejar de pensar en los cientos o miles de bebés y madres y padres que han sufrido lo indecible con su famoso método…Método que por otro lado no es ni siquiera suyo…sino que fue desarrollado por el Dr Ferber y Estivill simplemente copió. Ferber ya se retractó en 2006, y podéis leer un buen artículo al respecto aquí; nuestro famoso y televisivo doctor ha tardado algunos años más….

A lo largo de estos años han surgido muchísimas voces denunciando lo peligroso de este método y si buscáis en la red no quedaréis decepcionadas, hay grandes artículos llenos de referencias científicas, al contrario que las referencias de Estivill que son inexistentes y nos remite únicamente a sus libros…

Muchas veces nos hemos encontrado en nuestras reuniones con familias que han intentado llevar a cabo el método con bebés muy pequeñitos y que casi siempre lo han dejado porque su instinto les decía que aquello no podía estar bien, que un método que te obliga “por el bien de tu hijo” a dejarlo llorar de forma cruel y sin encontrar consuelo…no puede estar bien

Hoy Estivill explica que su método es para niños a partir de 3 años, pero no pide perdón, no dice que metió la pata…pero al menos esperamos que a partir de ahora ninguna familia sienta que tiene que dejar llorar a su bebé porque sino su hijo nunca jamás aprenderá a dormir….

Hoy podemos dormir todas un poco más tranquilas.

La familia nuclear

 

Newsletter Laura Gutman Noviembre 2011

Los individuos nos emparejamos cuando sentimos una fuerte atracción sexual por el otro. Cuando sucede, interpretamos que “eso” es amor. Y sobre la base de “ese” amor, armamos nuestros proyectos de familia. Luego, más tarde, nacen los hijos.
Entonces los padres desviamos hacia ellos toda nuestra capacidad dadora. En ese momento aparecen nuestras limitaciones y la poca costumbre que tenemos de estar al servicio del otro. Por eso exigimos a nuestro partenaire que nos resuelva los problemas, y que sea alguien diferente de quien verdaderamente es.
¿Qué hacer? En primer lugar, comprender que hemos armado una familia, pero que la familia en sí misma no es garantía de amor ni de comprensión. La llegada de los hijos puede haber sido deseada. Pero si no hemos conversado honestamente sobre lo que cada uno puede ofrecer a favor del otro, la rutina puede ser muy dura de sobrellevar. Además, tendremos que sincerarnos y darnos cuenta que en nombre del amor, pretendemos sostener un sistema de familia donde deberíamos amarnos, pero en verdad estamos agotados de rabia y desencanto. Respondemos a mandatos de lo que debería ser pero no es. Aumentamos las exigencias hacia nuestro/a partenaire, suponiendo que una sola persona debería colmar la inmensidad de agujeros afectivos que arrastramos desde tiempos remotos. También creemos que los cuidados y la atención que los niños requieren, deberían ser cubiertos por nuestra pareja dentro de las modalidades que hemos fantaseado que son las correctas. En fin, todo esto es un gran malentendido. Porque pretendemos sostener una familia en función de una ilusión colectiva, en lugar de preguntarnos -cada uno de nosotros- con quién queremos compartir la vida, bajo qué acuerdos, en función de qué expectativas, cómo queremos que circule el dinero o el intercambio sexual.
Hay muchísimas maneras posibles de vivir la vida. Y todas son buenas mientras estén alineadas con el corazón de cada individuo, y en franco acuerdo con las expectativas del otro. Las dificultades aparecen cuando permanecemos encerrados en modalidades represivas, suponiendo que dentro de la familia tiene que circular toda la energía -económica, sexual, afectiva- en lugar de ser honestos con nosotros mismos.
La familia nuclear: mamá, papá y niños como estructura cerrada, puede ser suficientemente buena para producir y acumular dinero. Pero no es tan favorable para el intercambio afectivo, sobre todo cuando se convierte en una prisión afectiva cargada de prohibiciones. La familia nuclear no es en sí misma buena o mala. Es una organización posible. Pero si no estamos satisfechos, si nos sentimos infelices o si algún miembro de nuestra familia manifiesta su disconformidad, vale la pena revisar todos los acuerdos. No tiene por qué ser de una determinada manera. Puede ser de cualquier manera, mientras sea favorable para todos.
¿Acaso hay que romper la familia? ¿divorciarse? ¿irse? No. La familia es un campo de proyección. Todo lo que sucede, nos pertenece y hemos contribuido a que se manifieste. Por eso, la infelicidad o el sufrimiento nos permitirán revisar qué hemos construido, con qué nivel de madurez hemos encarado los vínculos, qué cuota de libertad asumimos y qué podemos hacer a partir de ahora.

«Hemos logrado la liberación de la mujer a costa de la esclavización de la abuela»

«Hay que acabar con las absurdas pautas que se han extendido sobre cómo hay que criar a un hijo»

Entrevista a Carlos González publicada el 22 de Mayo en El Correo de Zamora

-Con tres hijos, ¿ha aprendido más sobre la crianza de los niños por su experiencia personal o por su especialidad médica?

-Por experiencia, sin duda, porque la crianza no es algo que normalmente estudiemos los pediatras. La carrera te enseña el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, no cómo criar a los hijos.

-Defiende la lactancia materna, ¿es un movimiento que está ganando adeptas en los últimos años?

-Desde siempre, la mayoría de las madres han querido amamantar, pero lo que pasa es que muchas no lo conseguían porque se les daba información y normas erróneas, además de falta de ayuda cuando tenían algún problema. Afortunadamente, cada vez hay mejor información y más profesionales capaces de ayudar, así que cada vez hay más madres que sí lo consiguen.

-¿Y las mujeres que no lo hacen, por la circunstancia que sea, se tienen que sentir peores madres?

-Pues claro que no. La que no da el pecho porque no quiere ha hecho lo que ha decidido. Tampoco es culpable la que quería hacerlo y no ha podido. Ninguna de las dos tiene por qué sentirse de ninguna manera. El problema es que hay gente que sí que quiere darlo y no puede. Y eso es lo que nos preocupa. Es a ellas a quienes queremos ayudar.

-¿Cuáles son esas dificultades para aquellas madres que quieren pero no pueden dar el pecho?

-Sobre todo la falta de información, la creencia todavía tan extendida de que a los niños hay que darles de mamar cada tres horas o que tienen que dormir toda la noche. O los errores que se cometen con respecto al peso de los bebés, que están engordando perfectamente y sin embargo les dicen que tienen que darle un biberón porque ha cogido poco peso.

-¿Qué beneficios tiene la lactancia materna para el bebé?

-Principalmente, que le gusta mucho y se lo pasa muy bien, que es lo importante. Si además, por ejemplo, parece que disminuye las diarreas, está bien, pero eso es lo de menos. No se da el pecho por eso, las madres lo han hecho durante un millón de años sin saber esos beneficios.

-¿Cuál es la esencia, entonces, de dar el pecho?

-La cuestión es que forma parte de tu vida. Es como si nos preguntáramos si los niños salen más sanos por inseminación in vitro o por el método tradicional. Este segundo es más divertido y la inseminación solo se hace cuando lo anterior es imposible. Si no, el método tradicional es mejor. Con la lactancia materna ocurre lo mismo.

-También es partidario de la crianza natural, ¿qué pautas hay que seguir?

-Se trata de que, precisamente, no haya normas. La idea es acabar con absurdas pautas que se han extendido durante varias décadas sobre cómo tienes que criar a tus hijos. Hay que hacerlo como a uno le parezca.

-¿Está relacionado con el instinto de la madre?

-Con el instinto, pero también con la lógica y con los deseos de la gente. Cuando tu hijo llora, lo primero que se te ocurre es consolarlo, pero igual que si lo hace algún otro familiar, porque es normal que cuando llore alguien no pases, y menos si es alguien que quieres. Eso es lo que desean hacer la mayoría de las madres y padres, pero durante unas épocas ha habido unas normas que decían que había que dejarlos llorar porque si no te tomaban el pelo y se aprovechaban de uno. Las madres deben saber que no tienen por qué plegarse a esas exigencias, que tienen derecho a hacer con sus hijos lo que quieran y a criarlos como ellas deseen. Y no se les hace daño por cogerlos en brazos, cantarles canciones o darles cariño y hacerles caso.

-¿Alguno de los frenos para este tipo de crianza puede ser el ritmo de vida actual?

-En algunos momentos puede ser incompatible, pero lo grave no es solo que tengamos unos permisos de maternidad que son la mitad que en otros países europeos, sino que haya gente que en el poco tiempo que la vida moderna nos deja para estar con los hijos, en vez de aprovecharlo para cogerlos en brazos, jugar con ellos o hacerles cosquillas, se dediquen a poner límites y educarles. Es algo bien triste.

-¿A España le queda todavía mucho por avanzar en la conciliación de la vida familiar y laboral?

-En general, la conciliación no es posible. O se hace una cosa o se hace otra. La única manera de conciliar que es posible en algunos empleos es volver al trabajar y llevarte a tu hijo. En muchos oficios sí que se podría hacer, como las taquilleras de un cine, por ejemplo, o detrás de un mostrador en un banco u oficina gubernamental, atendiendo clientes con un niño en brazos. No se permite, simplemente, porque no es costumbre, porque se ve feo, pero se podría hacer perfectamente. Los bebés, si los tienes en brazos, la mayor parte del tiempo estarían quietos o durmiendo.

-¿En qué ayuda a la madre la pretendida conciliación?

-Lo que nos venden como conciliación no es eso, sino tener que elegir. Si uno quiere trabajar, le ponen una guardería para cuidar al niño, pero la tiene que pagar. Y si prefiere estar con el niño, le da un permiso sin sueldo para estar con él. Desde el momento en que no se pueden hacer las dos cosas a la vez y el día solo tiene 24 horas, se tiene que decidir cuál se quiere hacer.

-¿Existe una solución?

-Los poderes públicos deben dejar de hablar de conciliar, que es una entelequia, y facilitar poder elegir cuidar a tu hijo sin que por ello te quedes sin ingresos, renuncies a la antigüedad en la empresa o a la carrera profesional, como se hace en otros países.

-Con la situación actual en España, el papel de los abuelos es fundamental. ¿Esta situación es buena para los niños?

-Para el niño siempre será mejor que le cuide el abuelo a estar en una guardería, cuando en España la ley permite ocho bebés de menos de un año por cuidadora, mientras que en otros países europeos son cuatro. Es imposible cuidarlos así, pero es que además te quieren hacer creer que si van a la guardería espabilan. Y eso no es cierto, porque con ocho no hay tiempo físico para estimularlos, cambiarles los pañales y darles el biberón. Para eso habría que doblar el personal de las guarderías y su precio.

-¿Está entonces mal organizado el sistema?

-Hemos organizado un sistema en el que el niño es el último. No se ha preguntado qué necesita un niño y se ha visto cuánto cuesta. Lo hemos hecho al revés, mirando primero cuánto nos podemos gastar, que es una pequeña parte del sueldo de la madre, porque para gastarnos todo no merece la pena trabajar. Encima en un país donde, en general, las mujeres cobran menos que los varones.

-¿Y cómo afecta esta situación a los abuelos?

-Estamos abusando de muchos abuelos, porque algunos están muy bien de salud y con ganas de cuidar a sus nietos. Pero también los hay que preferirían tenerlos solo un día por semana y poder ir a jugar al mus, hacer natación o ir a aprender danzas regionales. Pero se tienen que levantar cada día a las siete porque les llevan a sus nietos una hora más tarde. Me da la impresión de que hemos logrado la liberación de la mujer a costa de la esclavización de la abuela. Y esto no parece muy justo, porque a los niños básicamente los tienen que criar sus padres. Otras personas pueden ayudar en algún momento puntual, pero eso de tener un trabajo a tiempo completo de diez horas cuidando un nieto cuando ya había dejado de cuidar hijos para siempre no es muy lógico.

-¿Cuáles son las dudas más habituales con las que llegan a su consulta, sobre todo las madres primerizas?

-Alguna de las dudas más frecuentes es que el niño llora y pide brazos, pero es que lo normal es que los niños estén en brazos. O que se despiertan por la noche, por lo que es más práctico poner al niño a dormir con los padres, para no tener que levantarse de la cama cada vez que se despierta. O que el niño pide el pecho antes de que pasen las tres horas, algo normal, porque hay que darlo cada vez que el niño lo necesita.

-Por último, ¿qué consejo les daría a las madres para criar a sus hijos?

-Deben intentar pensar en lo que es mejor para su hijo y olvidarse de lo que recomiendan unos y otros y de lo que han leído en los libros. Tienen que ver más con cómo es feliz mi hijo y mirar qué les está pidiendo en cada momento.

Al ser padres, los hombres también sufren un fuerte cambio hormonal

Suben los niveles de oxitocina y prolactina, lo que facilita las relaciones afectivas.

Clarín. CIENCIA. Por La Republica.

Una investigación explica que al nacer los hijos, en el cerebro de los flamantes padres se produce un aumento de hormonas, que contribuye a la instauración de relaciones afectivas. Se trata sobre todo de la oxitocina –la misma hormona que ayuda a las mujeres durante el parto a la contracción del útero y a responder a las exigencias del bebé y de la prolactina, fundamental para inducir la lactancia.

Los estudios de la profesora Ruth Feldman, neuróloga que coordinó la investigación de las universidades de Yale (EE.UU) y de Bar-Ilan (Israel), mostraron que en el cerebro de los hombres ocurre algo muy similar cuando nace un hijo. Cuando los padres tienen a sus hijos en brazos aumenta su producción de oxitocina y prolactina, hormonas que actúan sobre la amígdala, centro emotivo del cerebro, y ello condiciona los sentimientos y pensamientos en relación con el recién nacido.

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