La salud de nuestros peques

¡CLAVES PARA CUIDARLE CUANDO ESTÁ MALIT@!

Los catarros, la tos, la fiebre… son los pequeños trastornos que, a menudo, pondrán en jaque a tu hij@. Tus cuidados son imprescindibles para aliviar su malestar.

Acostumbrad@ a tenerle corriendo por la casa o haciendo alguna trastada, no es fácil verle tumbad@ en la cama y sin fuerzas para levantarse. A lo largo de su infancia, los catarros, la fiebre, los dolores de oídos o de garganta serán más habituales de lo que tú desearías y, aunque contarás con la ayuda de tu pediatra, aprender a manejar estas pequeñas molestias te será muy útil. Toma nota de nuestros consejos. Todos ell@s no dejan de ser meros consejos, aunque aportados por personal sanitario, no quiera servir de diagnóstico, ante la duda acudir a su pediatra u homeópata.

1. Dentición en l@s niñ@s

La dentición es un proceso normal en el crecimiento del niño, donde aparecen sus primeros dientes llamados dientes de leche. Esta primera dentición está constituida por 20 piezas y suele comenzar entre los 6 u 8 meses de edad. Los síntomas se dan  varios días antes y otros tantos después de que los dientes aparezcan: babeo, inquietud, irritabilidad, inflamación y sensibilidad, problemas de sueño, rechazo de la comida, tendencia a morder cualquier objeto duro…

Consejo: Morder zanahoria cruda pelada o manzana. El collar de ámbar (Resina cristalizada hace millones de años de los árboles de Lituania, el ámbar es un remedio natural utilizado desde hace cientos de años como calmante de los dolores relacionados con articulaciones y huesos. Al contacto con el calor de la piel, los elementos que componen el ámbar se desprenden sutilmente siendo absorvidos por la propia piel y produciendo este efecto analgésico. Por tanto es importante que cuando coloques este collar a tu bebé, esté en contacto con su piel. Las cuentas del collar están anudadas de una en una, en caso de romperse no se podría tragar ninguna y si hubiera un tirón el collar se rompería antes de hacerle daño en el cuello) o la raíz de Iris (objeto que ofrece una consistencia elástica y no se rompe ni astilla y está sujeta a un cordón de algodón para garantizar la máxima higiene. Basta morderla durante unos segundos para que empiece a liberar sus principios activos) En homeopatía se puede usar CAMOMILA (CHAMODENT)

2. Cólicos en bebés

El cólico del lactante es un espasmo o una contracción dolorosa del intestino. La mayoría de los bebés experimenta estos cólicos regularmente durante los 3 primeros meses de vida. Entre los síntomas más comunes: contracción de las piernas en señal de dolor, llanto frecuente y prolongado, expulsión de gases, rostro enrojecido…

Consejo: Colocar piernas dobladas sobre su abdomen y volver a estirarlas. Masaje en forma circular en la tripa en el sentido de las agujas de reloj. Poner algo caliente en su tripa. Mucha teta y brazos!!!

Algunos estudios han mostrado una disminución en la frecuencia de los cólicos después de quitar los productos lácteos de la dieta de la madre. Hay que mantener la calma, ya que le trasmitimos nuestro nerviosismo al bebé. Le puede aliviar un baño en la bañera Shantala.

3. Dermatitis del pañal

La dermatitis del pañal es una irritación de la piel ubicada alrededor de los genitales de los bebés que provoca sarpullido o escaldaduras y que generalmente es debido a la combinación de amoniaco de la orina y la humedad. Esta combinación propicia la multiplicación de hongos en los pliegues que cubren el área del pañal afectando así al bebé.

Consejo: Aplicar arcilla blanca en polvo para resecar y Aloe Vera para cicatrizar, a días alternos, dependiendo del aspecto de la piel. También funciona muy bien una crema hecha con cera de abejas, caléndula y aceite de oliva. Y el aceite de Rosa Mosqueta.

Es importante cambiar con frecuencia los pañales, limpiar suavemente y secar bien. Se aconseja dejar el área descubierta unos minutos antes de poner un pañal limpio.

4. La temida fiebre

La fiebre no es una enfermedad sino un mecanismo de defensa del organismo. Sin embargo, tiene la “virtud” de generar una preocupación y estrés excesivos en los padres. Ante todo, que no cunda el pánico. Es un aviso de que algo no funciona bien en su organismo. La fiebre te pondrá en alerta muchas veces a lo largo de su infancia, puesto que es uno de los síntomas que acompaña a la mayoría de las enfermedades que afectan a los niños. Su sistema inmunológico responde ante los gérmenes y la fiebre es un mecanismo de defensa que inhibe el crecimiento de los gérmenes malignos. Las causas más comunes son: dentición, infecciones, deshidratación, exceso de ropa, otitis, bronquitis, infecciones urinarias, reacción a medicamentos, alergias…etc. Por tanto, lo primero que debes conocer es cuándo podemos hablar de fiebre. Tu pequeñ@ la sufrirá si el termómetro marca más de 37,5 grados, tomando la temperatura en la axila, o más de 38, si lo haces en el recto.

Pero, además, hay otros “signos” que te avisarán de que tu hij@ tiene fiebre. En general, l@s niñ@s están algo más decaíd@s o, por el contrario, más irritables.

Consejo: controla su temperatura en función del estado general del niño, o bien cada tres o cuatro horas. Una vez determinado que el niño tiene fiebre, mantén la calma. Es posible que se encuentre en un estado febril sin malestar. En este caso, no requiere medicación porque la fiebre en sí misma no supone ningún riesgo. Espera y mantenle vigilado. Si la temperatura es superior a 38º o si tiene dolores o molestias, se impone el alivio de su malestar. Puedes bañarle o aplicarle paños de agua tibia, nunca con agua fría ya que se produciría un efecto vasoconstrictor y se obtendría el resultado opuesto. También puedes administrarle un antitérmico, siguiendo siempre las dosis recomendadas, hasta que acudas a la consulta del pediatra.

Existen algunos métodos tradicionales arraigados para bajar la temperatura, que no son eficaces y pueden ser perjudiciales. No se debe arropar al niño para que “sude la fiebre” y las friegas de alcohol, que resultan útiles para los adultos, pueden tener efectos tóxicos en los niños. Conviene no darle aspirina, ya que el uso de ácido acetilsalicílico puede derivar en un síndrome de Reye, una enfermedad que provoca la inflamación de las meninges y que puede tener consecuencias graves.

Cuando la causa de la fiebre no esté clara o cuando se prolongue más de 24 horas, conviene acudir a la consulta. También es recomendable hacerlo si el niño es menor de dos meses, si la fiebre es superior a 39º, si vomita frecuentemente, si muestra el cuello rígido o si ha sufrido convulsiones. Las convulsiones no están relacionadas con el grado de elevación febril, sino con el grado de rapidez con que aumenta la temperatura!!!

5. No quiere comer

La pérdida de apetito es muy común en l@s niñ@s cuando están enferm@s, pero es más importante que ingiera líquido que el hecho de que coma. No te obsesiones si tu hij@ no se alimenta mucho durante estos días y asegúrate de que parte de la bebida que tome sea azucarada porque, de lo contrario, podría estar un poco decaído por la falta de glucosa. Aunque la cantidad recomendable varía en función de la edad y de su actividad física, en ningún caso debe ser inferior a medio litro.

Las preocupaciones por que no coma, son innecesarias, porque ningún niñ@ (a menos que sufra anorexia) se dejará matar de hambre por capricho. El tamaño de su apetito variará de día en día por una variedad de razones: por su nivel de actividad, por el gusto que sienta por uno u otro alimento y por la cantidad que requiera si pasa por un periodo de crecimiento. Todo niñ@ (bebé o adolescente), comerá lo que necesite.

Consejo: los zumos, los lácteos –yogures frescos–, las sopas o los purés ligeros son una buena opción para que tome algo de alimento cuando los catarros o la fiebre le quitan el apetito. En estos casos, también es importante que alegres su dieta para que “entre por los ojos” y no rechace el plato.

Pero si lo que padece es un trastorno gastrointestinal, y sobre todo si ha vomitado, empieza ofreciéndole líquidos –agua mineral o suero de rehidratación oral, pero no bebidas deportivas– en pequeñas cantidades, para comprobar que los tolera bien. Si es así, continúa con una dieta blanda –arroz, jamón, compota de manzana…–, evitando aquellos alimentos que puedan “soltarle la tripa” –retira la naranja– y las grasas. En cuanto a la leche, no hay que diluirla ni retirarla.

6. Respeta su reposo

En su mayoría, l@s niñ@s no aguantan mucho tiempo quiet@s en el mismo sitio. Normalmente no necesitan cumplir un reposo absoluto. Suelen ser ell@s l@s que limitan el movimiento en función de cómo se encuentren.

Consejo: También debes tener en cuenta que cuando tu hijo está malito, y especialmente si tiene fiebre, su cuerpo está librando una batalla contra la enfermedad. Por este motivo, necesitará más descanso del habitual. No intentes que se anime o que juegue continuamente e intenta respetar esta mayor necesidad de sueño. Pero, si le ves adormilado constantemente, llévale al médico para que descarte otras causas al margen del trastorno que tenga en ese momento.

7. Alivia su dolor

Los dolores de tripa, de oídos o de cabeza son molestias muy comunes en l@s más pequeñ@s. Los calmantes ayudan a aliviar estos dolores, pero también puedes recurrir a otras técnicas como el masaje, el calor seco en el caso de las dolencias musculares o el frío para aliviar torceduras o golpes.

Consejo: si le duele la tripa, los masajes circulares alrededor del ombligo en el sentido de las agujas del reloj, le calmarán; si está incómodo por gases, levantarle las piernas hacia la tripa le ayudará a expulsarlos. En los dolores de oídos puede ser útil un paño caliente sobre las orejas. Y si sufre molestias en la garganta, procura ofrecerle líquidos a temperatura ambiente –evita los muy calientes– y ponle un pañuelo enrollado alrededor del cuello.

8. ¡Menuda tos!

¿Sabías que l@s niñ@s pueden desarrollar entre 5 y 8 trastornos respiratorios al año? Los contagios en los colegios están a la orden del día, y provocan que toses y mocos les acompañen hasta bien entrada la primavera. Pero, aunque la tos es muy molesta para ellos, sirve para mantener despejadas las vías respiratorias del pequeño.

Consejo: si tu hijo tiene tos seca o improductiva –sin flemas– el pediatra le recetará algún antitusivo para calmarla. Sin embargo, si la tos es productiva –sirve para expulsar el exceso de mocos en los pulmones– no es recomendable tratarla porque impedirían su expulsión. En este caso, deben beber mucha agua para ablandar las secreciones. Darle un baño con agua caliente, para que suelte vapor y también ablande las mucosidades y hacer CLAPPING (con la palma de la mano, dar golpecitos en pecho, espalda y laterales bajo axilas) ayudará a expulsar las secreciones. También puedes endulzar con miel los líquidos que tome para suavizar la garganta o poner una cebolla partida en la habitación del pequeño. Es conveniente levantar un poco la cabecera de la cama y poner algo de humedad en la habitación porque el exceso de sequedad empeora la tos.

9. Siempre con mocos

En muchas ocasiones, aunque tu hij@ no esté “oficialmente” malit@, puedes notar su nariz taponada y mucha mucosidad. En la mayoría de los casos no le afectará de manera importante, pero en otros, los mocos terminan “viajando” hasta los oídos, produciendo otitis, o hasta los bronquios, dando lugar a bronquitis.

Consejo: debes lavar la nariz del pequeño con suero fisiológico o una solución de agua marina a diario. Y mientras no sepa sonarse, puedes utilizar un aspirador nasal que te ayudará a sacarle los mocos.

10. Heridas

La mayoría de los antisépticos pueden irritar el tejido corporal sin  producir efectos significativos en los gérmenes. Si se le da la oportunidad, el cuerpo tiene sus propios sistemas contra las infecciones y funciona muy eficazmente. Hay que lavar con agua suavemente la herida y dejarla expuesta al aire para que seque (siempre que no haya hemorragia o precise puntos; que habrá que acudir al médico) Aplicar ALOE VERA calma la herida y ayuda a cicatrizar rápidamente.

2 pensamientos en “La salud de nuestros peques

  1. El CLAPPING está contraindicado desde hace varios años. Se ha demostrado que puede producir el efecto contrario y obstruir más los bronquios. Es muy importante que se extienda que este “remedio tradicional” NO ES ADECUADO. Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s